NIC 36: cuándo tasar por deterioro antes del cierre

La NIC 36 obliga a comprobar que ningún activo figure en el balance por encima de su importe recuperable. Para algunos activos la prueba es anual y obligatoria, exista o no señal de problema. Para el resto se activa solo cuando aparecen indicios. Distinguir en cuál de los dos grupos está cada activo —y hacerlo con tiempo— evita una salvedad en la auditoría.

Qué exige realmente la NIC 36

El principio es simple: un activo no puede permanecer registrado por un valor superior al que la empresa podría recuperar, sea vendiéndolo o usándolo.

Cuando el importe en libros excede el importe recuperable, existe una pérdida por deterioro y debe reconocerse. La norma obliga a evaluar, al cierre de cada período, si hay algún indicio de que eso ocurra.

Esa evaluación no es un trámite formal. Es una revisión documentada que el auditor va a pedir, incluso cuando la conclusión sea que no hay deterioro.

Prueba anual obligatoria frente a prueba por indicios

Aquí está la distinción que ordena todo el trabajo.

GrupoActivosCuándo se prueba
Prueba anual obligatoriaPlusvalía adquirida en una combinación de negocios; intangibles de vida útil indefinida; intangibles aún no disponibles para su usoTodos los años, haya o no indicios
Prueba por indiciosPropiedades, planta y equipo; inversiones inmobiliarias al costo; el resto de los activos en el alcanceSolo cuando se detecta un indicio

Dos reglas prácticas sobre el primer grupo:

La fecha es libre, pero fija. La comprobación anual puede realizarse en cualquier momento del año, siempre que se haga en la misma fecha cada ejercicio. Muchas compañías la adelantan a octubre o noviembre precisamente para no colisionar con el cierre.

Los activos nuevos no esperan. Si un intangible de vida útil indefinida o una plusvalía se reconocieron durante el ejercicio en curso, deben comprobarse antes de cerrar ese mismo año.

Los indicios que gatillan el test de deterioro

Para todo lo demás, el test de deterioro se activa cuando aparece alguna señal. La norma entrega una lista mínima —no exhaustiva— dividida en dos fuentes.

Indicios externos

  • Caída significativa del valor de mercado del activo, superior a la esperada por el paso del tiempo o el uso normal.
  • Cambios adversos relevantes en el entorno tecnológico, de mercado, económico o legal en que opera la empresa.
  • Aumentos de las tasas de interés de mercado que afecten la tasa de descuento utilizada.
  • Valor en libros de los activos netos superior a la capitalización bursátil de la entidad.

Indicios internos

  • Evidencia de obsolescencia o deterioro físico del activo.
  • Cambios adversos en el uso: inactividad, planes de discontinuación o reestructuración, o decisión de disponer del activo antes de lo previsto.
  • Informes internos que muestran un rendimiento económico peor al esperado.

Que la lista sea mínima importa: un hecho no listado —el cierre de una faena, la pérdida del principal arrendatario de un edificio, un cambio de zonificación que restringe el uso de un terreno— también obliga a estimar el importe recuperable.

Cómo se calcula el importe recuperable

El importe recuperable es el mayor de dos valores: el valor razonable menos los costos de disposición, y el valor en uso.

Valor razonable menos costos de disposición

Es lo que la empresa obtendría al vender el activo en una transacción ordenada entre partes informadas, descontados los costos de venta. Se mide conforme a la NIIF 13.

Para inmuebles, plantas, maquinaria e instalaciones, esta cifra proviene de una tasación profesional: no existe un precio cotizado para un edificio o una línea de producción específicos.

Valor en uso

Es el valor presente de los flujos de efectivo futuros que se espera obtener del activo, descontados a una tasa antes de impuestos que refleje el valor del dinero en el tiempo y los riesgos específicos.

Lo construye el área de finanzas a partir de presupuestos aprobados. El auditor revisa con especial atención la tasa de descuento y el realismo de las proyecciones.

Cuál se usa

Basta con que uno de los dos supere el importe en libros para descartar el deterioro. No hace falta calcular ambos si el primero ya resuelve la pregunta.

Ahí está el argumento práctico para encargar primero la tasación: en activos inmobiliarios bien ubicados, el valor razonable suele cubrir el libro sin necesidad de modelar flujos.

Cuándo no se puede tasar el activo por separado

Muchos activos no generan ingresos de forma independiente. Una caldera, una grúa o una bodega dentro de una planta no producen flujos propios.

En esos casos la norma obliga a trabajar con la unidad generadora de efectivo: el grupo identificable de activos más pequeño que genera entradas de efectivo en buena medida independientes. Su identificación exige juicio profesional y debe mantenerse uniforme entre períodos.

La plusvalía, por su parte, se distribuye entre las unidades que se espera se beneficien de las sinergias de la combinación, sin exceder un segmento de operación.

Qué ocurre si hay deterioro

Reconocimiento. La pérdida se lleva al resultado del período. Excepción: si el activo está registrado a valor revaluado bajo la NIC 16, la pérdida se reconoce primero contra el superávit de revaluación en otro resultado integral, y solo el exceso va a resultados.

Depreciación posterior. Tras el ajuste, el cargo por depreciación se recalcula sobre el nuevo importe en libros.

Reversión. Si en ejercicios siguientes cambian las estimaciones que sustentaron la pérdida, esta puede revertirse. Hay dos límites estrictos: el importe en libros resultante no puede superar el que el activo habría tenido sin el deterioro, neto de depreciación, y el simple paso del tiempo no justifica una reversión.

La plusvalía es la excepción absoluta. Una pérdida por deterioro reconocida sobre la plusvalía no se revierte nunca.

Cómo organizar el calendario antes del cierre

Conviene contar hacia atrás desde la fecha de entrega de los estados financieros.

Paso 1 — Inventario de activos en alcance. Identifica cuáles exigen prueba anual obligatoria y cuáles dependen de indicios.

Paso 2 — Revisión documentada de indicios. Deja registro escrito aunque la conclusión sea negativa. Es lo que el auditor va a solicitar.

Paso 3 — Encargo de tasaciones. Un informe sobre activos comerciales, industriales o agrícolas toma entre siete y quince días hábiles. Encargarlo en enero, con el cierre encima, es la causa más frecuente de ajustes de último minuto.

Paso 4 — Cálculo del valor en uso. Solo para los activos cuyo valor razonable no cubrió el importe en libros.

Paso 5 — Registro y revelaciones. Contabilización del ajuste y preparación de las notas que la norma exige.

Da el siguiente paso

Si tu empresa necesita determinar el valor razonable de inmuebles, plantas, maquinaria o portafolios de activos fijos para una prueba de deterioro, cotiza tu tasación IFRS y obtén un informe con metodología, supuestos y memoria de cálculo que resiste la revisión de tu auditor externo.

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